Cuando era niño mi familia y yo fuimos a Disney World en Orlando, un viaje lleno de magia y fantasía, para mi fue impresionante ver las reacciones de la gente, que como yo, nos emocionaba y sorprendía lo que estábamos viviendo. Recuerdo que pensé: ¡diseñar este tipo de experiencias debe ser el mejor trabajo del mundo!
Todo empezó a los 17, antes de entrar a la universidad, cuando conseguí mi primer trabajo como aprendiz en una agencia de publicidad. Desde entonces supe que estudiar y trabajar en diseño era lo mío.
A finales de los 90 descubrí el internet —fue amor a primera vista. Me obsesioné con aprender a diseñar y programar páginas web. Para el año 2000 ya trabajaba como freelancer a tiempo completo, diseñando sitios interactivos para diferentes marcas y empresas.
En 2005 entré a una empresa de tecnología. La revolución digital ya estaba en marcha: surgían los smartphones, y yo me lancé de lleno al diseño de experiencias. Como autodidacta, aprendí todo lo que pude sobre UX/UI, diseñando y desarrollando aplicaciones web y móviles.
En 2010 fundé junto con algunos colegas una "fábrica de software". Ahí lideré proyectos para industrias como salud, logística, gobierno, transporte, bienes raíces, y más. También desarrollamos nuestro propio SaaS.
En 2018 me uní al equipo de producto de OCCMundial como Sr. Product Designer. En 2021 pasé a liderar uno de los equipos de diseño. Y en 2023 me integré a Gorilla Logic, donde actualmente colaboro con Procore, una de las empresas más importantes de software para la industria de la construcción.
Hoy, después de más de 17 años como diseñador UX/UI y más de 50 proyectos entre apps móviles, e-commerce y software empresarial, lo tengo más claro que nunca: diseñar experiencias que impactan y mejoran la vida de las personas es, sin duda, el mejor trabajo del mundo.
Para mí, diseñar es más que mover pixeles: es entender personas, problemas y posibilidades. Trabajo con metodologías centradas en las personas como Design Thinking y Human-Centered Design, pero lo que realmente hace la diferencia es colaborar, escuchar y iterar.
Cada proyecto es distinto, pero mi enfoque siempre parte de lo mismo: preguntas bien hechas, ideas con propósito y soluciones que conecten tanto con los usuarios como con el negocio.
Ah, y aunque no lo diga en voz alta, disfruto tanto un buen user flow como un buen hallazgo en research.
Todo empieza por escuchar. Hablo con usuarios, stakeholders y equipo para entender realmente qué pasa, qué duele y qué se necesita. Entrevistas, encuestas, pruebas, data… uso lo que haga falta para tener una mirada completa antes de proponer soluciones.
Con la información en mano, aterrizo el problema y marco el rumbo. Defino objetivos claros, contexto, restricciones y oportunidades. Herramientas como mapas de empatía, user personas o hipótesis canvas me ayudan a enfocar bien la visión.
Aquí empieza lo bueno: soltar ideas, probar enfoques y colaborar con diseñadores, PMs, tech leads y negocio. No se trata solo de ser creativos, sino de proponer soluciones útiles, viables y alineadas con los objetivos.
Creo prototipos rápidos (en baja o alta fidelidad, según el caso) para visualizar las ideas, probar flujos y comunicar mejor. Esta etapa es clave para validar antes de construir, ahorrar tiempo y evitar suposiciones.
Ponemos los prototipos frente a usuarios reales. Escuchamos, analizamos, ajustamos. Este ciclo de prueba y mejora es donde todo empieza a tomar forma. Nada está escrito en piedra: si hay que cambiar, se cambia.
Llega el momento de pasar del diseño al código. Me encargo de hacer handoff claro y detallado al equipo de desarrollo, y me mantengo cerca para asegurar que lo que se construye realmente refleja la experiencia diseñada.
Después del lanzamiento, observo cómo funciona todo en la vida real. ¿Lo usan? ¿Les sirve? ¿Dónde se atoran? Los datos y la retroalimentación me ayudan a saber qué está funcionando y qué puede mejorar. Siempre hay algo que aprender para la siguiente iteración.
Cada logro y cada aprendizaje han dejado su marca. Esta es una parte del trayecto que me recuerda de dónde vengo y me impulsa hacia dónde quiero llegar.